La muerte de la aventura


Creo que este va a ser la primera entrada personal que escribo, pero es que, a raíz de una noticia, tengo sentimientos contradictorios respecto hacia donde está evolucionando el concepto de aventura y exploración en la actualidad.

Para analizar esta idea no tiene demasiado sentido partir de la premisa de que la exploración en el mundo de hoy es más complicada y menos romántica, por no quedar cuadrícula del mapamundi sin conocer. Eso es una falacia, la aventura depende del hombre, no del “territorio”. Es cierto que lejos quedan aquellos pioneros que vestidos con pana y lana se lanzaban a la conquista de los Alpes o a las travesias de los polos. No trato a los antiguos precursores de estos, porque entiendo que sus ideales no siempre calzaban con el instinto del ser humano de conocer lo desconocido, de avanzar hacia horizontes más lejanos, en resumen, como los calificó Terray, de convertirse en “conquistadores de lo inútil”.

Sin embargo, y a pesar de la opinión de muchos, en la actualidad se sigue explorando, siguen existiendo aventuras. Probablemente con otro carácter. Pero, ¿quién sería capaz de no comparan la investigación del genóma con la exploración tradicional y romántica?. Cartografiar un gen no deja de ser un asunto espacial y geográfico. La tecnología es otro aspecto donde se innova a diario, donde se superan los límites y las restricciones impuestos por números extremadamente complejos. Algo así como la temperatura sobrenatural que tuvo que resistir Amundsen o cualquier alpinista de la época heroica.

El océano, el espacio, los planetas, son lugares donde explorar a la antigua usanza, desde la perspectiva del conocimiento por el mero placer de obtenerlo, de ser un “investigador de los inútil”, y no como se está haciendo en la actualidad. Hay que perseguir el beneficio para humanidad, no para los mercados. Hay que explorar bajo la premisa de Mallory: Porque está ahí.

Ayer leía, apesadumbrado, que la cumbre del Everest, o mejor llamado Chomolungma, ya tiene cobertura para los móviles y no sólo eso, la noticia no hacía hincapié en las ventajas que podría suponer este servicio a la hora de organizar rescates o de gestionar la recogida de las toneladas de mierda que inundan el Collado Sur, cadáveres incluidos, si no que frivoliza asegurando que los “alpinistas” (entre comillado porque creo que hoy escasean los verdaderos alpinistas en el Everest) ya pueden hacer una llamada a casa, cambiar su estado de facebook, video conferencia, etc, etc.

La exploración de los últimos misterios debería hacerse con el cerebro y no con las expectativas económicas. Porque claro, cobertura en la cumbre más alta del planeta no es más que una maniobra de marketing para llevar esta tecnología a los millones de habitantes de los Himalayas. Pero la forma en que cambiarán sus vidas no nos importa.

¿Estamos ante la muerte de la aventura?…creo que sí. ¿Por qué?. Pues mira, llevar el móvil al Everest es destruir la sobrecogedora sensación de ser parte de algo muy grande, de algo que es más grande que tú. La posibilidad de llamar a una línea caliente desde la cumbre del Everest para evitar las congelaciones me pone los pelos de punta. Además que resta compromiso a la ascensión, más de la que ya le han quitado a la pobre Madre de las Nieves.

Acortando un poquito más la correa de la salvaje montaña se hará más dinerito, más basura, menos sentimiento, menos exploración, menos aventura, a fin de cuentas.

Otro aspecto que me ha intrigado, es como se ha trivializado el hecho tecnológico que significa el poder utilizar tu telefonito de tarjetita para llamar a tu madre desde la estratosfera, o casi. No, no…es para el facebook y el twitter, para que todos sepan los guay que eres, que estas en la cumbre del Everest o pasando al lado de un muerto o que cagas vinagre ante los precipicios que te cinrcundan, todo esto en 140 caracteres. Sin duda la preocupación de algunos será calcular la diferencia horaria para no salirse de la tarifa plana. Por lo menos de esos supuestos “montañeros” que baten records de precocidad y se lanzan a la vivencia del tercer polo, de un lugar sagrado para todos, único, salvaje, majestuoso, con tan solo 13 añitos.

Jordan Romero. Fuente: Desnivel.com

A nadie le importan los verdaderos beneficios de la comunicación en lo inaccesible, se quedan en la superficie de la experiencia, como pasa con la mayoría de las actividades que alimetan el alma o que suponen un avance tangible para la humanidad.

Creo que fue Bonatti quien aseguró que los spits mataban la aventura. Refiriéndose, sin duda, al aspecto humano de la misma. Ya no había que usar la cabeza y la intuición para escalar una montaña. Si te encuentras un pasaje impracticable no importa, haces agujeritos en la roca, pones unos tornillos y tiras para arriba. La aventura ha sido sustituida por la técnica, da igual tu talento, solo necesitas un taladro y listo.

Si, como dicen muchos, la exploración geográfica ya murió con la primera ascensión al Everest en 1953, estos días ha muerto la exploración tecnológica. No sé que sería peor, que la gente piense que la posibilidad de usar el móvil en el Chomolungma significa que antes de salir de casa puedes decirle a tu mujer: te hago una perdida cuando este arriba. O que los avances tecnológicos se persiguen para alcanzar este tipo de metas y no otras, por favor, mucho más humanas, como la conexión de millones de personas que habitan valles remotos.

La aventura esta muerta, puede que para la masa sí. Sin embargo, pienso que para algunos de nosotros la vida es una expedición, un aventura diaria, donde aprendes, experimentas, aciertas, fallas, avanzas y retrocedes, y, espero de todo corazón, que esa sea una aventura que no logren matar. Quiero ser un “vividor de lo inútil”, quiero que sigan existiendo retos.

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3 respuestas a La muerte de la aventura

  1. Geoalfred dijo:

    La aventura nunca muere…esta dentro de cada uno de nosotros, solo hay que escuchar su llamada. Aun quedan muchas aventuras en el planeta, desde el fondo de los oceanos, a valles perdidos en el himalaya. No nos dijo Sebastian Alvaro que más del 90 % del himalaya estaba prácticamente inexplorado? Por no hablar de lugares como groenlandia o la antártida. Pero la aventura también puede estar en embarcarse en una investigación incierta, o en conducir a 300 km/h si eso es lo que te gusta. La aventura nunca muere.

  2. geonopia dijo:

    En eso estamos más que de acuerdo…lo que más me molesta es como se trivializa todo!!
    Facebook en la cumbre del Everest, ya me diras quién se quita las manoplas para cambiar su perfil!!
    Madre mía, madre mía…

  3. rakshancia dijo:

    me apunto a eso de ser vividora de lo inútil,

    es genial!, gracias

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