Madrid y su otro “límite” (III)


Cuando visitamos el parque natural de Peñalara, en seguida nos damos cuenta de la singularidad de este macizo guadarrameño, que sin darnos muy bien cuenta entra en nosotros por los ojos y el corazón.

No se trata ni de su altura, ni de su localización, ni de las rocas que lo componen. Se trata de la ineludible belleza y verticalidad de sus agrestes paredes, única en la sierra si exceptuamos tal vez la cara Sur de la Maliciosa y algun pequeño circo de los montes carpetanos.

Esta fisionomia alpina, donde abundan circos, lagunas, hoyas, morrenas, e incluso contiene una pequeña pero bella arista (Cresta de Claveles), es si acaso mas valiosa por ser única en la Comunidad de Madrid.

Todos estos rasgos son resultado de la poderosa acción del mayor agente erosivo jamás conocido: el hielo glaciar, que durante el cuaternario reciente labró la faz del roquedo peñalaro.

Después de los anteriores repasos geomorfológicos, abordaremos ahora el aspecto mas visual de Peñalara: el glaciarismo cuaternario.

En primer lugar, veamos las seis grandes etapas del mencionado glaciarismo.

ETAPA PREGLACIAR

glaciar11

Este es el aspecto que posiblemente tendría la vertiente sureste entre las cumbres de Dos Hermanas y Peñalara antes del episodio frío. En lugar de los circos y profundas hoyas que se encuentran al pie de las cumbres, existirían cuencas de recepción torrencial más o menos amplias.  Estas cuencas torrenciales mostrarían un cierto encajamiento de una manera suave y desgastada, en contraste con el brutal cambio de pendiente que hoy podemos observar entre la superficie de cumbres y los despeñaderos de los circos.

EPISODIO DE MÁXIMA EXPANSIÓN GLACIAR

glaciar2Cuando las condiciones climáticas fueron  propicias, se formaron grandes neveros.  Éstos, al aumentar de tamaño y compactarse la nieve caída, se fueron convirtiendo en hielo y comenzó a fluir ladera abajo. Toda la cabecera del torrente, desde Dos Hermanas hasta las inmediaciones del pico Peñalara, quedaba ocupada por una enorme masa de hielo, que moría a la altitud de 1.870 m. después de recorrer un total de 2,5 km.

EPISODIO DE LOS ARCOS DE AVANCE

glaciar3Posteriormente se produjo un primer retroceso, de amplitud desconocida, seguida de un nuevo avance hasta la cota de 1.950 m. aproximadamente.
Probablemente es en este episodio cuando los circos, aunque sumergidos bajo el hielo, se modelan hasta alcanzar la configuración que tienen actualmente. El glaciar pudo llegar a tener un espesor próximo a los doscientos metros en la zona del circo de la Laguna Grande.

EPISODIO DE LOS ARCOS DE RETROCESOglaciar4El progresivo cambio en las condiciones climáticas favoreció un retroceso significativo del glaciar de Peñalara. Al reducirse el volumen de hielo, el glaciar se dividió en dos mucho más pequeños: el  glaciar de Dos hermanas, de pequeña masa, y el de la Laguna Grande. Este último llegó a extenderse más allá del ámbito del circo y experimentó hasta tres pequeños episodios de estabilización de su lengua, generando otros tantos arcos morrénicos de radio decreciente.

EPISODIO DE LOS GLACIARES ROCOSOS

glaciar5Este episodio constituye el último capítulo en la historia del glaciar, caracterizado por glaciares de circo sin lengua. El de Dos Hermanas se le puede definir como un glaciar rocoso. Este tipo especial de glaciar se caracteriza por presentar un gran acúmulo de acarreos que “ensucian” por entero la masa de hielo que aún así, presenta un cierto flujo. La zona de la Laguna Grande quedó ocupada por un típico glaciar de circo de mayores dimensiones y, asociado a él, un glaciar rocoso embrionario en el sector meridional del circo.

ETAPA POST-GLACIAR (ACTUAL)

glaciar6Cuando se retiraron definitivamente los hielos glaciares, toda la zona quedó despejada y la dinámica periglaciar y torrencial sustituyó a la glaciar, configurándose el modelado actual. Así, en las hoyas -la antigua zona cubierta por la lengua de hielo de anteriores episodios- se generaron turberas y los torrentes terminaron de romper las diferentes barras morrénicas abriéndose paso camino del piedemonte del macizo.  En los circos, pronto se generaron grandes canchales por gelifracción y en el circo de la Laguna Grande, se formó la laguna colmatando la cubeta de sobreexcavación elaborada por los hielos.

Después de éste repaso, cabe hacerse la siguiente pregunta:

Cuáles son las claves que permiten extraer estos conocimientos de la impasible roca?

Cuáles son las señales sobre el terreno que, vistas con ojos expertos, han permitido adivinar la naturaleza de estos gélidos fenómenos?

Respondamos a ella analizando los restos glaciares de Peñalara, que de otro modo pasarían desapercibidos bajo los pinos, piornos y musgos que reverdecen su grisácea osamenta.

evolueps2Los restos glaciares más antiguos corresponden al episodio de máxima expansión glaciar, y por tanto son los que se encuentran a una menor altitud. Se trata de las morrenas laterales en forma de arcos morrénicos a un lado y a otro del arroyo de la Laguna, a una altitud media de 1.870 m.

evolueps3Los depósitos morrénicos correspondientes al episodio de los arcos de avance son los de mayor tamaño.  Estos depósitos orlan todo el conjunto glaciar, en donde cabe destacar el arco lateral derecho con varias crestas de pulsación que hacen posible la existencia de pequeñas lagunas, y la morrena central que divide la zona de lengua en dos sectores.

evolueps4El episodio de los arcos de retroceso generó tres depósitos morrénicos. En su arranque se disponen en paralelo a la morrena central del episodio anterior -al pie de la peña Zabala- constituyendo morrenas laterales  y frontales. Apenas presentan resalte topográfico pero destacan claramente al estar colonizados por piornal debido a las diferentes condiciones de drenaje.

evolueps5El episodio de los glaciares rocosos queda caracterizado por pequeñas acumulaciones morrénicas que cierran los circos de Dos Hermanas y el de la Laguna Grande. El de Dos Hermanas consiste en una acumulación de grandes bloques organizados en varios arcos colindantes. El de la laguna presenta una barra morrénica que cierra la salida de la laguna, así como un depósito morrénico definido por dos barras formadas por grandes bloques.

Después de este repaso a lo esencial del glaciarismo en Peñalara,  una vez que nuestra mente tiene los suficientes conocimientos para entender mejor el paisaje, y por lo tanto amarlo más profundamente, ya solo nos queda una cosa por hacer: calzarnos las botas, y dejarnos caer por la reina de la Sierra de Guadarrama, ya sea verano o invierno, y el dia soleado, brumoso, ventoso o lluvioso, para deleitarnos in situ con las maravillas con las que nos obsequia este querido pedacito de la madre tierra.

Fuentes:

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